Inentendible
A veces realmente me cuesta, me cuesta ponerme en el lugar de una persona que piensa en si mismo de primero, me cuesta ponerme en el lugar de alguien que se quiere a si mismo, sobretodo me cuesta ponerme en la posición de no sentir que me falta algo o alguien.
Es una constante, molesta, absurda y falta de razón, el sentir que yo, con todo lo que soy, no es suficiente… Pero casi todos los días así lo siento, me hago dependiente de otros para darme valor cuando el único valor que realmente necesito es el propio, estos dilemas dignos de un carajito de 15 me persiguen a mis 23 años, me siento inmaduro y sobretodo me siento fallo.
Esto es un momento donde debería estar ya en la finalización de mi etapa de auto-descubrimiento, sin embargo, solo me he dado cuenta que soy demasiado variable, voluble y necio como para tener algún sentido, que soy altamente manipulable siempre y cuando se tenga un corazón oscuro, y que en lineas generales, soy una buena persona, que hace muchas cosas malas… Y esto tal vez es lo mas confuso de todo, ¿como puedo sentir tanta culpa pero haber hecho y disfrutado todo lo malo? ¿como no haber terminado como terminé si solo esta era la forma de hacerlo?
Me quejo pero realmente nunca cambié, y desde hace ya 8 meses, he esperado, desde que mi comodidad se fue he estado estático, estoico y a la espera de que ocurra algo (¿alguien?) y pues no llega, tal vez estoy esperando a convertirme en quien siempre he querido ser, tal vez simplemente estoy esperando la muerte a mis 23, pero lo que si puedo saber con certeza, es que nada he hecho para encontrarlo.
Mis amigos cambian, el mundo se mueve, las mujeres pasan y sin embargo, aquí estoy… Simple, inerte, inútil… Y sin embargo, el universo me sigue premiando en mis momentos de oscuridad, es difícil creer en justicia cuando he sido tan bendecido por la providencia, de todos los hombres virtuosos es el imbécil el que recibe las maravillas, y ve hundirse todo a su alrededor mientras el, imbécil cual es, solo ve, solo lamenta y nunca resuelve.
Para todos a los que alguna vez han creído en mi, pues, no lo hagan, soy el falso profeta, el encantador de ratones, soy una voz amarga en el laberinto de la esperanza, soy el menos digno de elogios y felicitaciones, soy un simple idiota intentando conseguir un norte, lo triste es que he faltado a mis obligaciones, me he faltado a mi mismo y sobretodo a mis amigos, porque esas son las joyas de mi vida y a quienes repetidamente les he sido negligente, y es que es difícil que a este punto pueda servirles, pues solo siento vacío a la hora de intentar redimirme…
Creo que es hora de cerrar esta inútil diatriba, o asumo aceptar quien soy hoy y decidir mantener mi triste vida, o cambiar cada aspecto de la misma en aras de convertirme en un hombre que merezca una verdadera vida.